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Safety Patient-II (SP-II): Aprender de lo que funciona para mejorar la asistencia sanitaria

La seguridad del paciente es uno de los pilares fundamentales de la calidad asistencial. Tradicionalmente, su enfoque se ha centrado en prevenir errores y analizar los eventos adversos. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva perspectiva, conocida como Seguridad del Paciente II (SP-II), que propone complementar este enfoque clásico poniendo el foco también en lo que funciona bien en la práctica clínica. Desde FIDISP impulsamos un análisis experto y actualizado de este enfoque, que iremos desarrollando en distintos capítulos para orientar a profesionales y organizaciones hacia modelos más avanzados de gestión de la seguridad del paciente.

De la Seguridad I a la Seguridad II

El enfoque tradicional, conocido como Seguridad del Paciente I (SP-I), define la seguridad como la ausencia de daño prevenible. Se basa en identificar errores, analizarlos —por ejemplo, mediante el análisis de causa raíz— y aplicar medidas para evitar su repetición. Este modelo ha permitido importantes avances, pero presenta una limitación clara: se centra en los casos en los que algo ha fallado, sin analizar en profundidad por qué, en la gran mayoría de las ocasiones, la atención sanitaria se desarrolla correctamente.

En sistemas complejos como el sanitario, donde los profesionales trabajan en entornos dinámicos, cambiantes y con incertidumbre, la seguridad no depende únicamente del cumplimiento de normas, sino de la capacidad de adaptación continua. Esta realidad ha impulsado el desarrollo de la Seguridad del Paciente II, que redefine la seguridad como la capacidad del sistema para lograr resultados satisfactorios de forma consistente.

Un cambio de mirada: del error al éxito

La Seguridad II propone una pregunta clave: ¿qué ocurre cuando no ocurre nada malo?

Si aproximadamente un 10% de los pacientes hospitalizados experimentan eventos adversos, significa que en el 90% de los casos la atención se desarrolla sin incidentes. Comprender qué sucede en ese 90% es fundamental para entender cómo funciona realmente el sistema y cómo se puede reforzar.

Este enfoque no ignora los errores, sino que los contextualiza dentro del funcionamiento global del sistema. Analizar tanto los éxitos como los fracasos permite obtener una visión más completa y realista de la seguridad.

La importancia de la resiliencia

Uno de los conceptos centrales de la Seguridad II es la resiliencia organizativa, entendida como la capacidad de los sistemas sanitarios para adaptarse a cambios, perturbaciones y condiciones imprevistas manteniendo una atención segura y de calidad.

El rendimiento resiliente se basa en cuatro capacidades fundamentales:

  • Aprender: extraer lecciones de la experiencia, tanto de los errores como de los éxitos.
  • Supervisar: monitorizar el funcionamiento del sistema y detectar cambios relevantes.
  • Anticipar: prever posibles situaciones futuras, riesgos u oportunidades.
  • Responder: actuar de forma eficaz ante condiciones esperadas e inesperadas.

Estas capacidades reflejan cómo los profesionales sanitarios, en su práctica diaria, ajustan continuamente su trabajo para garantizar la seguridad del paciente.

Principios de la Seguridad del Paciente II

La SP-II se fundamenta en varios principios clave:

  • Enfoque en el éxito: analizar cómo se realiza el trabajo en la práctica real y por qué suele funcionar correctamente.
  • Perspectiva proactiva: anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar solo cuando ocurren.
  • Reconocimiento de la variabilidad: entender que la variabilidad en la práctica clínica no es solo un riesgo, sino también una fuente de adaptación y seguridad.
  • Aprendizaje continuo: aprender no solo de los eventos adversos, sino también de las situaciones cotidianas en las que la atención es segura.

Diferencias clave entre Seguridad I y Seguridad II

Ambos enfoques no son excluyentes, sino complementarios. Mientras que la Seguridad I:

  • Se centra en identificar y prevenir errores
  • Analiza los fallos y sus causas
  • Evalúa la seguridad a partir de resultados negativos
  • Considera el factor humano como fuente de riesgo

La Seguridad II:

  • Se centra en garantizar el éxito del sistema
  • Analiza cómo las cosas salen bien
  • Evalúa la capacidad de adaptación del sistema
  • Considera a los profesionales como un recurso esencial para la seguridad

Este cambio de paradigma implica pasar de una cultura reactiva a una cultura proactiva y de aprendizaje continuo.

Herramientas de la Seguridad del Paciente II

Para aplicar este enfoque, se han desarrollado diversas herramientas:

  1. FRAM (Functional Resonance Analysis Method): Permite analizar cómo funciona realmente un proceso asistencial, identificando la variabilidad en el desempeño y cómo esta puede influir en los resultados. Ayuda a comprender la diferencia entre el trabajo “tal como se imagina” y “tal como se realiza”.
  1. RAG (Resilience Analysis Grid): Evalúa las capacidades de resiliencia del sistema (aprender, anticipar, supervisar y responder) y permite identificar áreas de mejora en el funcionamiento organizativo.
  1. SHERPA (Systematic Human Error Reduction and Prediction Approach): Metodología orientada a identificar y reducir errores humanos en procesos clínicos, desde una perspectiva estructurada y proactiva.

Estas herramientas permiten analizar el sistema de forma global, más allá de los eventos adversos concretos.

Aplicaciones en la práctica clínica

La Seguridad del Paciente II tiene múltiples aplicaciones en el entorno sanitario:

  • Análisis de eventos adversos incorporando la perspectiva del trabajo real.
  • Revisión de procesos rutinarios, como la administración de medicación, preguntándose qué es lo habitual y cómo se gestiona la variabilidad.
  • Reuniones de equipo centradas en el éxito, para identificar buenas prácticas y reforzarlas.
  • Simulación clínica, para analizar cómo los profesionales se adaptan a situaciones complejas.

Ejemplos prácticos incluyen iniciativas como el proyecto Michigan Keystone, que combinó protocolos de seguridad con la adaptación local de los equipos, o programas como “One Safe Act”, que promueven la identificación de comportamientos seguros en la práctica diaria.

Limitaciones y retos

A pesar de su potencial, la Seguridad II presenta algunos desafíos:

  • Falta de desarrollo práctico: aún existe limitada evidencia sobre cómo implementar este enfoque de forma sistemática.
  • Dificultad para analizar el trabajo cotidiano, debido a la gran cantidad de situaciones a estudiar.
  • Predominio del enfoque normativo, que sigue centrado en los eventos adversos.
  • Necesidad de integración con Seguridad I, evitando planteamientos excluyentes.

Uno de los principales retos es traducir los conceptos teóricos en intervenciones prácticas y evaluables.

Orientaciones futuras

El futuro de la seguridad del paciente pasa por integrar ambos enfoques. No se trata de sustituir la Seguridad I, sino de complementarla con la Seguridad II para obtener una visión más completa.

Esto implica:

  • Analizar tanto los eventos adversos como los procesos que funcionan bien
  • Comprender la variabilidad como parte inherente del sistema
  • Diseñar organizaciones más resilientes
  • Implicar a todos los actores del sistema sanitario

En definitiva, la seguridad del paciente debe entenderse como una capacidad activa del sistema, no solo como la ausencia de errores.

Conclusión

La Seguridad I y II no son modelos opuestos, sino complementarios y necesarios. La Seguridad del Paciente II supone un cambio de paradigma en la forma de entender la seguridad en la asistencia sanitaria. Al centrarse en cómo y por qué las cosas funcionan correctamente, permite identificar los mecanismos que sostienen la seguridad en la práctica real.  Integrar esta perspectiva con los enfoques tradicionales ofrece una oportunidad para avanzar hacia sistemas sanitarios más seguros, resilientes y adaptados a la complejidad actual

Pero su integración plantea un reto mayor: pasar de analizar la seguridad a integrarla de forma dinámica en el propio sistema sanitario. Este cambio de paradigma nos sitúa ante una nueva generación de enfoques —la Seguridad III y IV- que exploran cómo los sistemas complejos pueden aprender, adaptarse y evolucionar de manera continua.

Ese es el siguiente paso del viaje.

PRÓXIMAS ENTREGAS:

  • Las herramientas en seguridad del paciente II. Seguridad del Paciente III y Seguridad del Paciente IV: ¿de qué estamos hablando?. Herramientas en seguridad del paciente III. Ejemplos prácticos…

 

Esta serie de artículos ha sido realizada por los siguientes expertos de FIDISP: Yolanda Agra Varela, Mari Cruz Martin Delgado, Fermí Roqueta Egea y Santiago Tomás Vecina

Created date 22/04/2026 Updated date 23/04/2026 Author Noticias
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