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Seguridad del paciente y de los profesionales sanitarios durante la pandemia COVID-19

La situación excepcional vivida con motivo de la pandemia COVID-19 ha puesto en jaque a todo el sistema sanitario. Con cerca de 10 millones de personas infectadas por el SARS-CoV-2 y medio millón de fallecidos en todo el mundo a finales de junio de 2020, a la infección por el coronavirus hemos de sumar las consecuencias para la salud y seguridad de pacientes y profesionales que se han generado y se siguen generando debido a la asunción de riesgos que, en condiciones normales serían inaceptables. 

La seguridad del paciente y de los profesionales durante la pandemia COVID-19 ha sido, precisamente, el tema que ha centrado el primer encuentro digital #ShamOnAir, organizado por Sham, mutua aseguradora especialista en el sector sanitario y sociosanitario, y en el que han participado la Dra. Mari Cruz Martín Delgado, presidenta de FIDISP y el Dr. Santiago Tomás, director-gerente de la fundación.  

Este último ha sido el encargado de presentar los resultados preliminares de la encuesta FIDISP sobre seguridad del paciente y del profesional en la epidemia COVID-19. Una encuesta que puso en marcha la fundación entre mediados de abril y finales de mayo y en la que han participado 473 profesionales sanitarios españoles de diferentes niveles asistenciales.

Tipos de riesgos en la asistencia sanitaria durante la pandemia COVID-19

A partir de las respuestas obtenidas en la encuesta, desde FIDISP se han clasificado los riesgos en la asistencia sanitaria durante la pandemia en cuatro tipos.

Seguridad del paciente COVID-19

  1. Efectos directo-directo: aquellos incidentes de seguridad directamente relacionados con la infección por el coronavirus y la asistencia para su tratamiento.
  2. Efectos directos-indirectos: aquellos incidentes de seguridad relacionados con los retrasos o errores diagnósticos de la infección por SARS-CoV-2.
  3. Efectos indirectos: son los incidentes sobre quienes, sin estar infectados por coronavirus, han sufrido las consecuencias del colapso sanitario al no poder ser atendidos por sus otros problemas de salud, como infartos de miocardio, ictus, tratamientos oncológicos, cirugías programadas, etcétera.  
  4. Efectos tardíos: todos aquellos riesgos y consecuencias derivadas de los tratamientos y acciones asistenciales realizadas durante la pandemia y que, hoy por hoy, son una incógnita.

Incidentes directamente relacionados con la infección COVID-19

Los principales problemas de seguridad del paciente que apuntan los encuestados, teniendo en cuenta su frecuencia casi diaria durante la pandemia, estuvieron relacionados con los incidentes con el utillaje y equipamiento (30%) para realizar procedimientos: por su ausencia, por ser erróneo o inseguro. También las infecciones adquiridas relacionadas con la asistencia (23%), es decir, las infecciones nosocomiales sobre todo en las unidades de cuidados intensivos. Y, en tercer lugar, las dificultades para derivar a los pacientes a un nivel asistencial crítico o a UCI (21%). 

Estos han sido los tres problemas de seguridad del paciente más frecuentes, pero los profesionales encuestados también han apuntado otros como: errores o problemas con la medicación, problemas con los resultados de laboratorio o errores diagnósticos, entre muchos otros. 

Aunque los errores de medicación no han sido tan frecuentes como lo que podría suponerse al inicio de la pandemia y, de hecho, son ligeramente inferiores a las cifras habituales, hay dos cuestiones fundamentales relacionadas con ello que han surgido en esta crisis: el desabastecimiento de fármacos y los problemas relacionados con la oxigenoterapia (insuficiente por problemas de las instalaciones y/o insuficiencia técnica). 

Los profesionales sanitarios como segundas víctimas de la pandemia

La encuesta realizada por FIDISP ha dedicado una parte de sus cuestiones a conocer cómo ha afectado la pandemia a los profesionales sanitarios a nivel de salud y de relaciones profesionales.

Los principales síntomas que manifestaron los encuestados tienen que ver con el temor por su propia salud, con las dificultades para conciliar el sueño, con el desarrollo de síntomas de angustia o ansiedad. Así, aproximadamente el 98% de los encuestados presentó algún síntoma compatible con segundas víctimas y un 97% refirió haber tenido incluso relaciones conflictivas entre los profesionales durante la pandemia. Esta situación de segundas víctimas se vio directamente incrementada a partir del número de pacientes de promedio que visitaba cada profesional. A modo de ejemplo, el visitar 11 pacientes o más al día suponía multiplicar por dos el riesgo de tener síntomas de segundas víctimas. 

En lo que se refiere a su seguridad laboral, el 80% de los afectados ha tenido en algún momento o frecuentemente problemas con los equipos de protección individual (EPI), por lo que han tenido que innovar o improvisar soluciones. Esto también está relacionado con los riesgos tanto a nivel de seguridad del paciente como los riesgos de aparición de sintomatología de segundas víctimas. 

Aprendizajes para posibles rebrotes y nuevas oleadas del virus

Aunque estos datos de la encuesta son de momento preliminares, dan una información muy valiosa para empezar a trabajar en medidas para que la seguridad de los pacientes y de los profesionales sanitarios no se vea tan mermada en futuros brotes del virus. 

Y es que, tal y como apuntó la presidenta de FIDISP en el encuentro digital #ShamOnAir, “hemos vivido una situación en la que los recursos han estado por debajo de las necesidades, llegando en algunos puntos a poder definirse como una medicina de catástrofe. Hemos expandido los recursos, hemos modificado las estructuras, hemos cambiado los equipos habituales de trabajo… Todo ello ha puesto en evidencia la imposibilidad para ofrecer los estándares habituales de calidad en la atención de los pacientes. 

A todo ello se ha unido también el estrés físico y psicológico sufrido por los profesionales sanitarios, que ha impactado y va a seguir impactando en la seguridad del paciente. “La evidencia científica ha demostrado que el desgaste profesional afecta directamente a la seguridad del paciente, aumentando la ocurrencia de errores y esto, a su vez, tiene consecuencias muy negativas para el profesional a nivel personal y laboral y para el paciente y sus resultados”, explicó la Dra. Martín Delgado

Además, para ella ha sido fundamental el trabajo multidisciplinar y la comunicación efectiva. A partir de lo vivido anima a “entrenarnos utilizando herramientas como el Crisis Resource Management (CRM) y la simulación clínica, para prepararnos para trabajar en equipo en situaciones de crisis”. 

Para finalizar, la presidenta de FIDISP lanzó una reflexión fundamental: “son muchos los puntos en los que la seguridad del paciente y de los profesionales se ha visto tambaleada por esta situación. Hemos de aceptarlo porque ha sido una realidad, no vale de nada esconderlo, pero ahora tenemos que analizarlo como un gran evento centinela, hacer un gran análisis causa-raíz de forma objetiva teniendo en cuenta a todos los implicados para que realmente podamos aprender y podamos estar mejor preparados para el futuro”. 

📹  Si no pudiste ver el primer encuentro digital #ShamOnAir, organizado por Sham, puedes verlo ahora siguiendo el enlace ➡️  https://youtu.be/kYFVSdIKGg0

📹 Si quieres conocer con detalle los resultados de la encuesta puedes descargarte el Informe SEGCOVID a través del siguiente enlace ➡️ SEGCOVID

Created date 30 junio, 2020 Updated date 7 noviembre, 2020 Author Noticias, Seguridad del paciente , , , , , ,
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