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OMC y SESPAS, juntos para reducir la iatrogenia

En septiembre de 2016 la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) anunciaban la creación de un grupo de trabajo común sobre iatrogenia. Sus 25 miembros quieren contribuir a limitar, en la medida de lo posible, las consecuencias de la iatrogenia y, para ello, eran conscientes de que lo primero que tenían que hacer era situar el problema en la agenda política, social y profesional.

 

Con ese objetivo han trabajado y elaborado un documento de posición que ha sido presentado recientemente en el XVII Congreso Sespas celebrado en Barcelona. “Iatrogenia: análisis, control y prevención es el título y en sus páginas los expertos de la OMC y Sespas han definido el problema, sus tipos y alcance; los ámbitos en que se produce; la estimación de su impacto y costes; sus causas y determinantes, así como consideraciones sobre su prevención y control a corto y medio plazo.

informe iatrogenia

La RAE define la iatrogenia como una “alteración, especialmente negativa, del estado del paciente producida por el médico”. Son muchos los términos que se utilizan para hablar de los daños ocasionados por la asistencia sanitaria, pero el grupo de trabajo OMC-Sespas apuesta por hablar de la iatrogenia, pues creen que la propia etimología de la palabra (del griego iatros-médico- y genus-generado) ayuda a reconocer que todas las intervenciones médicas y sanitarias tienen pros y contras, riesgos y beneficios y que no es posible garantizar absolutamente su inocuidad.

Así el análisis de la problemática que han realizado estos 25 expertos engloba todas las formas de daño relacionadas con la asistencia sanitaria: potenciales, evitables e inevitables, ya causen daño leve, moderado o grave. Teniendo esto en cuenta, han diferenciado tres tipos de iatrogenia: la clínica (asociada con la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación), la medicalización (entendida como un intervencionismo injustificado y exagerado), y la iatrogenia cultural y política (que tiene que ver con la autonomía de los pacientes y la resiliencia).

El “iceberg” de los daños médicos

Para abordar los distintos ámbitos en que se produce la iatrogenia en nuestro sistema sanitario, el documento habla del iceberg como metáfora de la situación actual de esta problemática. Y es que según apuntan, los eventos adversos (EAs) más graves sólo constituyen una novena parte del problema, lo que corresponde a la parte visible del iceberg. En la zona “invisible” están las partes restantes: los incidentes y casi-incidentes, los EAs leves, los factores y circunstancias latentes que propician daños graves o los daños que se producen en el ámbito de la prevención, promoción y protección de la salud, entre otros.

Y no solo eso, para el grupo de trabajo OMC-Sespas, la imagen del iceberg ilustra también las dificultades del análisis de las causas de la iatrogenia, su impacto real en la salud de los pacientes, en el personal asistencial, en la organización y el sistema sanitario y en el gasto en salud.  

El reto de la cuantificación: incidencia, impacto y costes.

Cuantificar el impacto real de la iatrogenia es uno de los mayores retos puesto que todavía no se ha conseguido siquiera una estimación precisa de los EAs y la subnotificación sigue siendo importante. La investigación, análisis de los datos y puesta en marcha de medidas de mejora es una oportunidad de aprendizaje todavía desaprovechada, pero que sólo resultará efectiva si se definen adecuadamente los criterios epidemiológicos para su estudio.

En la actualidad las fuentes de datos sobre iatrogenia son distintas. Hay datos clínico-administrativos, de análisis de morbimortalidad, listados de indicadores de eventos centinela, indicadores gatillo, utilización de recursos asistenciales, etc. Pero la fuente de datos estándar de referencia sigue siendo la historia clínica. A todo ello se pueden sumar otras fuentes de datos complementarias cuya triangulación ayudaría a conocer mejor factores asociados, latentes y condicionantes de la iatrogenia.

Conocer el impacto exacto que tiene la iatrogenia sobre los pacientes (primeras víctimas) o sobre los profesionales (segundas víctimas) y el sistema sanitario (terceras víctimas) también es complicado. Pero aún lo es más el cuantificar los costes, pues hay que tener en cuenta, además de los costes contables el coste de oportunidad, el dinero gastado en repetición de pruebas o en contrarrestar reacciones adversas a tratamientos, costes indirectos y los intangibles.

A pesar de la dificultad que supone medir y cuantificar la iatrogenia, en lo que coinciden los expertos del grupo de trabajo OMC-Sespas es en que la seguridad del paciente debe situarse como una prioridad internacional.

Causas de la iatrogenia

El documento identifica y apunta varias posibles causas de la iatrogenia que van desde los factores latentes en el sistema sanitario (organización de servicios, idoneidad, efectividad, estado de las instalaciones y equipamientos, etc.) a la cultura y los valores sociales imperantes.

Y es que hay una tendencia por defecto de los profesionales y de los ciudadanos a sobrestimar los beneficios y subestimar los riesgos de las tecnologías médicas y de las intervenciones sanitarias. A la vez prevalece una cultura médica intervencionista y una galopante cultura de la medicalización, que si se unen a las exageradas expectativas, impulsan un mayor uso de las prestaciones sanitarias y, por tanto, un aumento del riesgo de iatrogenia.

El grupo de trabajo OMC-Sespas sobre iatrogenia concluye su documento con nueve recomendaciones que se dirigen a llamar la atención de los políticos -pero sin olvidar a los propios profesionales sanitarios- sobre el grave problema de salud que supone la iatrogenia y da pistas sobre las necesidades para reducirla en número y gravedad: con recursos, sistemas de incentivos para fortalecer los sistemas de notificación, legislación ad hoc, evaluaciones periódicas de la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS, el fomento de la investigación y la aprobación de un baremo de daños sanitarios, entre otras, y de forma muy resumida.

Merece la pena leer en su totalidad esas nueve recomendaciones aquí.

Fecha de creación 3 noviembre, 2017 Fecha de actualización 3 noviembre, 2017 Autor Informes, Noticias, Seguridad del paciente
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