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Blanca Fernández-Lasquetty: “Las enfermeras gestoras han sido un pilar fundamental en esta crisis del coronavirus”

Blanca Fernández-Lasquetty es enfermera con más de 30 años de ejercicio profesional desarrollado en grandes hospitales de Madrid y también en Castilla-La Mancha, y en los que ha ocupado diversos puestos de gestión. En formación continua desde que acabó la carrera, Blanca es desde 2017 Doctora y posee los títulos de Experto Universitario en Gestión de Servicios de Enfermería, Máster en Ciencias de la Enfermería y Máster en Investigación en Ciencias de la Enfermería. 

Blanca Fdz-Lasquetty enfermeras gestorasTrabajadora incansable, en la actualidad es fundadora y directora de EnferConsultty,  empresa dedicada a la consultoría en el área de los cuidados, la investigación y la docencia. Labor que compatibiliza con su puesto como secretaria de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), su puesto en el patronato de la Fundación HUMANS y su labor en la universidad, como Directora del Máster en Dirección y Gestión de Enfermería de la Universidad Europea de Madrid y docente en el Máster de Gestión y Liderazgo de Enfermería para gestoras de Quirónsalud de la misma universidad, y del Máster en Gestión de Salusplay.

Experta en gestión de enfermería, apasionada de la humanización de la asistencia y con gran interés por la seguridad del paciente y la calidad de los cuidados, en FIDISP hemos charlado con ella sobre todos estos temas y sobre el papel de las enfermeras gestoras en el contexto de la pandemia COVID-19.

  • ¿Cómo está viviendo usted, en primera persona, la pandemia COVID-19?

En mi caso la he vivido y la estoy viviendo desde fuera de la gestión de las instituciones sanitarias. No obstante, por mi puesto como Secretaria de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE) estoy muy en contacto con la gestión enfermera de todos los ámbitos.

Además, durante esta pandemia desde EnferConsultty hemos tenido que dar respuesta a nuevas demandas derivadas de la asistencia, de las necesidades formativas de los profesionales y de otros actores del sistema, así como a nuevos escenarios, como las teleconsultas y la teleasistencia. 

Hemos trabajado de una forma totalmente desinteresada con el movimiento Makers ayudando en el diseño de material para los sanitarios cuando había mayor escasez de protección para los profesionales. También abriendo puertas para que llegaran a la administración empresas que eran totalmente ajenas al sistema y que tenían muchas ganas de ayudar. Todo ello sin dejar de lado nuestra labor investigadora, ni docente, preparando y adaptando programas a las nuevas realidades enfermeras. 

Incluso hemos colaborado en un proyecto de emprendimiento enfermero: la creación de la plataforma digital TestSaludPlus (ahora eSaludPlus), que da respuesta a las necesidades de personas, familias y empresas de retomar su actividad, acercándoles la realización de test para la identificación precoz de personas infectadas por SaRS-Cov-2.

  • ¿Dentro de la Enfermería, qué papel han jugado las enfermeras gestoras en la pandemia por este nuevo coronavirus? 

Creo que las enfermeras gestoras han sido un pilar absolutamente fundamental en esta crisis del coronavirus. Han estado sometidas, como el resto de profesionales sanitarios, a una importantísima presión en un panorama de total incertidumbre y muy difícil de manejar.

Hay que recordar que las enfermeras gestoras son responsables de gestionar cuidados. Y lo han tenido que hacer como nunca jamás les hubiera gustado hacerlo, con pacientes muy enfermos, con muchas personas muriendo y sin poder prestarles la atención que necesitaban. 

Estas profesionales son también responsables de gestionar recursos materiales y lo han hecho en las peores condiciones, sin disponer de material suficiente ni en condiciones para que los profesionales trabajaran con seguridad. 

Son también responsables de gestionar equipos, que en esta crisis estaban desbordados, desolados, agotados física y mentalmente y, además, enfermando. 

Las enfermeras gestoras son responsables de gestionar el conocimiento y de la información. Y lo han hecho en un entorno de cambios de protocolos en cuestión de horas, teniendo que compartirlos rápidamente con sus equipos y asegurándose de su cumplimiento. Han tenido que reorganizar las instituciones de una forma continua adaptándose a la enorme demanda de camas de hospitalización, de urgencias, de espacios, de UCIs,… Han tenido que reubicar personal en unidades y en servicios para los que no estaban preparados. 

En definitiva, han tenido que gestionar una situación de auténtico caos en la que, desde luego, han demostrado su valía, su capacidad de trabajo, de adaptación y de reacción, de empatía con sus equipos, con sus pacientes y con los equipos interdisciplinares. Ha quedado patente su capacidad de liderazgo. 

Y no quiero olvidarme de las enfermeras gestoras de las universidades y de otros dispositivos, que también han trabajado en esta pandemia. De otra manera, pero también importante allí donde están. 

  • En estos meses de pandemia hemos visto cómo se reconocía el valor fundamental de la Enfermería en nuestro sistema sanitario. ¿Cree que esta crisis ha marcado un antes y un después en este sentido? 

Yo creo que sí, que ha habido un punto de inflexión en lo que es el reconocimiento al trabajo y a la importancia de las enfermeras. Creo que hemos pasado de la más absoluta invisibilidad a una visibilidad importante. Prueba de ello es el cambio en los discursos y mensajes. Al principio se hablaba de otros profesionales, especialmente de médicos, y a lo largo de la pandemia se ha comenzado a hablar de los profesionales sanitarios, de los equipos de médicos y enfermeras, se ha reconocido también el trabajo de otros profesionales: auxiliares, celadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, farmacéuticos, etcétera. 

En el caso concreto de la Enfermería, el merecido reconocimiento ha llegado porque han hecho posible algunos de los aspectos más importantes durante esta pandemia: los cuidados y el acompañamiento a las personas al final de la vida. Creo que la sociedad ha visto el papel tan importante de las enfermeras en las instituciones, unas profesionales con un conocimiento científico-técnico y con la cercanía a las personas para atender de forma integral, no solo a su estado físico, sino a todas sus necesidades emocionales, sociales, espirituales, etcétera. 

  • ¿Qué papel debería jugar la Enfermería en general y, en concreto, las enfermeras gestoras en la llamada “reconstrucción” tras la pandemia?

Las enfermeras tienen que estar donde se decide cómo va a ser la atención a la salud de las personas. Olvidarse de ellas es un gravísimo error que, además, se comete de forma bastante habitual. 

Las enfermeras tienen que estar en los colegios, en los institutos, en la comunidad, en las residencias… poniendo en práctica, como solo ellas saben, la atención proactiva a la salud y la educación para la salud. 

Pensar ahora en medicalizar las residencias sería un error estrepitoso. Las residencias tienen que dirigirlas las enfermeras porque son centros de cuidados de personas mayores y quienes deben de dirigir los cuidados, como establece la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, son ellas. 

Ojalá tengamos políticos y decisores en salud con una mente amplia de lo que es la atención a la salud y no solamente centrados en la enfermedad. En este año 2020, declarado año mundial de las enfermeras por la OMS y en plena campaña Nursing Now, es el momento de reconocer toda la aportación que hacen las enfermeras.. 

  • Sabemos que la humanización de la asistencia es uno de los temas que le apasionan. ¿En qué lugar ha quedado dicha humanización en el contexto de la pandemia? ¿Hemos dado pasos atrás o esto ayudará a darle el valor que tiene?

Hemos vivido la cara y la cruz de la humanización. Por un lado hemos visto la expresión más grande y más importante por parte de los profesionales sanitarios y de todo el personal de los centros, volcados completamente en los pacientes. Y, por otro lado, ha habido la mayor deshumanización que pudiéramos imaginar ya que en esta pandemia a la gente no se le ha permitido el acompañamiento en el final de la vida por sus familias. Morir solo es terrible.

Y tampoco debemos olvidar la falta de humanización para con los profesionales sanitarios, que han tenido que ir a trabajar sin tener las más mínimas medidas de seguridad para ellos y para los pacientes.

Yo creo que ahora hay que hacer un ejercicio de reflexión amplio sobre lo que ha pasado y redefinir la humanización en la atención y, sobre todo, trazar algunas líneas que no se deben sobrepasar nunca. 

  • ¿Qué papel juega la enfermería y las enfermeras gestoras en la seguridad del paciente?

En España tenemos un problema muy importante en cuanto a dotación de profesionales que impacta directamente sobre la salud de las personas. Ahora mismo tenemos una tasa de 5,2 enfermeras por 1.000 habitantes a diferencia de países como Dinamarca y Finlandia que tienen 16,3 y 14,1 enfermeras por 1.000 habitantes respectivamente. Hay estudios, como los realizados por la enfermera y Dra. Linda Aiken, sobre la repercusión que tiene la infradotación de enfermeras respecto a los resultados en salud de los pacientes, a la morbimortalidad y a la seguridad (tasa de eventos adversos, empeoramiento de resultados clínicos,…)

Y es que las enfermeras intervienen en gran cantidad de procesos relacionados con la seguridad del paciente y la calidad de la asistencia, como la preparación y administración de medicación, la gestión de la comunicación cuando se prescriben tratamientos, cuando hay cambios de procedimientos, de protocolos, los canales de comunicación entre profesionales y entre estos y los pacientes, la gestión del conocimiento y de los recursos materiales, entre otras muchas cuestiones. 

En definitiva, la responsabilidad de las enfermeras en la seguridad de los pacientes es tremendamente importante. 

  • ¿Cómo cree que está afectando la pandemia a la seguridad del paciente en general?

La pandemia está afectando a la seguridad del paciente y a la seguridad de todos los ciudadanos. El acceso al sistema ha cambiado radicalmente, hay miedo por acudir al hospital o a Atención Primaria. Y hay restricciones (retraso de consultas, pruebas diagnósticas, tratamientos…) que están haciendo, en muchos casos, que esté empeorando la salud de las personas y, por tanto, su seguridad.

No estábamos preparados para hacer una atención no presencial, para hacer atención a distancia con sistemas de telemonitorización y de telesalud, lo que está retrasando y deteriorando la atención a las personas con problemas crónicos. Además, ningún centro de atención sanitaria está preparado para salvaguardar la seguridad de los usuarios, puesto que los pacientes están juntos en salas de espera donde tienen que pasar muchas horas. 

  • Esta situación ayuda o entorpece en el avance en seguridad del paciente?

Nos ayuda porque nos hace tomar conciencia, replantearnos el abordaje de los pacientes desde un marco muchísimo más amplio. Nos posiciona en nuevos escenarios, en nuevas formas de atención, en nuevas necesidades. Y a la vez está entorpeciendo gravemente porque no estábamos preparados para esto. Tenemos que estar preparados para las pandemias, que ya no son un guion de película, como si fuéramos a vivirlas otra vez mañana. Pero con una mentalidad y una organización absolutamente diferente.

  • ¿Qué «novedades» supone una pandemia como la vivida a nivel de seguridad del paciente desde su punto de vista?

Sin duda la atención proactiva, no podemos esperar a que los pacientes enfermen y estén muy graves para ir al hospital.

Tenemos que estar preparados para hacer una atención no presencial y no tener a todos los pacientes en las salas de espera de los centros de salud o las urgencias. También hemos de estar preparados para la telesalud, teleconsulta, la atención domiciliaria, la hospitalización a domicilio y la atención en las residencias, sin caer en la medicalización. 

Además, debemos mejorar la gestión de los recursos materiales, haciendo un planteamiento macro que cuente con las personas que realmente conocen este ámbito y se dedican a la gestión de recursos materiales, como son las enfermeras gestoras. 

Por último, hay que estar preparados para la puesta y retirada de equipos de protección individual, la atención a personas en unidades y servicios especiales,… por lo que hay que replantear la gestión del conocimiento. No se trata solo de transmitir información o tener protocolos y procedimientos, sino de realizar entrenamiento entre los profesionales para que puedan hacer una atención a la salud que garantice la seguridad de las personas.

Si quiere conocer los resultados preliminares de la encuesta FIDISP sobre seguridad del paciente y del profesional en la epidemia COVID-19 siga el enlace.

Created date 27 julio, 2020 Updated date 27 julio, 2020 Author Noticias , , , , , , , , , , , , , ,
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